Por Daniel Cifuentes.

Cuando me siento a escuchar la prédica en una iglesia (casi la mayoría), el líder espiritual toma un pequeño grupo de versículos y los lee en voz alta, lo cual no toma más de 1 minuto, para luego hacer una exhortación de 30 a 40 minutos de esta. En muchos de los casos, el líder espiritual combina lo leído con hechos o sucesos actuales y comunes, convirtiéndonos en actores de su argumentación. En muy pocos casos, y son los que realmente valoro, un líder espiritual invita a los feligreses a trasladarse históricamente en los hechos bíblicos, utilizando lenguaje propio de la época, evocando costumbres equivalentes y realizando referencias etimológicas, argumentando desde el punto mismo donde sucedió lo escrito. Si su líder espiritual cumple con esto último, usted debería sentirse feliz, porque entenderá la palabra “en contexto absoluto”, interpretando el mensaje desde la raíz.

Es de más sabido que en las iglesias cristianas se respira antisemitismo. Y esto por multiples motivos, lo cuales generalmente son: porque los judíos mataron a Jesús, porque Martín Lutero fue antisemita, porque Rutherford se declaró antisemita ante el movimiento Nazi, porque simplemente desde niños nos han bombardeado con cosas como: más tacaño que los judíos, canciones como: cuantos panes hay en el horno? 21 quemados, quien los quemó? el perro judío, etc. Existen denominaciones cristianas que osan proclamar que los israelitas perdieron su parte en el pacto y fue entregada a los cristianos, o más específicamente a la iglesia que lo proclama, ya que las otras “no tienen la verdad”.

Con esto es necesario romper otro paradigma religioso si se quiere llegar a entender la Biblia de forma correcta, y para hacerlo solo debe enfrentarse a esta realidad bíblica:

– Nuestro Dios es Dios de pactos eternos, por ningún motivo y no es para nada bíblico, que los israelitas perdieron su pacto. Si fuese así, Dios mentiría, y como hijos de Dios dudo que nos guste esa idea.

– Yeshúa nació Judío, descendiente de Israel, descendiente de David.

– Los 12 discípulos de Yeshúa fueron Judíos, descendientes de Israel.

– Yeshúa predicó el evangelio en Israel, único lugar en el mundo donde comprenderían su mensaje, porque desde un principio fue para Israel y, por misericordia de nuestro Dios, se extendió para todos los gentiles que desearan creer.

– La Biblia fue escrita en Hebreo, idioma del pueblo de Israel, porque a ellos son el pueblo escogido y a ellos fue confiada la palabra.

Si usted quiere comprender la palabra de Dios de buena manera, sin interpretaciones a medias por quitar lo semita del texto y convertirlo en un pretexto contemporáneo, vuelva a la raíz, estudie desde los fundamentos de la palabra y los pactos, quítese ese oscuro manto de religiosidad que de nada le sirve y viaje en el tiempo con la mente hasta el tiempo donde sucedieron las cosas y comprenderá por qué fueron así y por qué hoy se pelea tanto entre las religiones, ya que “un texto sin contexto es un pretexto”.