Para muchos, este texto puede resultar gracioso, chistoso, etc. Pero lo que a mí más me preocupa es que a la gran mayoría le puede resultar real. Y es que muchos miembros del club de fans de Dios (iglesia), luchan por hacer de esto un circo! Dentro de esta tendencia puedo definir dos grupos muy marcados, los que generan más rechazo de las personas a Dios, y voy a ser generalísimo en esto, abarca a todas las religiones, credos, grupos, sectas y afines.

 

1.- El fanático: 

En todas las creencias encontramos a aquel creyente que se escapa de los límites de la fe, para convertirse en alguien que se “apasiona”, con su religión. En estos casos es muy común que incluso el amor a Dios se convierta en una pasión “desenfrenada”, en la que el creyente puede cometer graves errores, tanto contra otros creyentes como contra familia, amigos y público en general.

Las características principales de un fanático son:

 

1.- Su sensible sensor de escandalización: Es común que, cuando alguien dice algo que esta persona considera incorrecta, se escandalice, increpando duramente a quien sea, JUZGANDO las obras de los demás con demasiada facilidad, cuando juzgar a otros es bíblicamente inaceptable. Cuando Jesús dijo: Miran la paja en el ojo ajeno, sin mirar la viga que llevan en el suyo, es sobre este asunto. Todos pecamos, todos nos equivocamos, todos erramos, incluso los más fieles creyentes, y eso sucede porque todos los seres humanos tendemos a pecar, es nuestra esencia. Quienes somos cristianos, podemos arrepentirnos de nuestros pecados, contarlos a Dios y pedir la abogacía del Mesías, para que sean perdonados. Los no creyentes, o no saben que están pecando o no les interesa saberlo, ya que o no creen en Dios, o no lo aceptan, por lo cual, no pertenecen a estas reglas. No tenemos el poder de juzgar, no nos corresponde hacerlo, mucho menos escandalizarnos contra las personas. Debemos ser humildes y saber cuando hablar con las personas, pedir guía al espíritu santo para abordar estas situaciones con amor y paciencia.

 

2.- El defensor inquebrantable de su religión: Para todos quienes tienen bien puesta la camiseta de religiosidad, esta es una máxima: Ninguna religión es Dios. Las religiones son imperfectas, Dios es perfecto. Las religiones son creadas, administradas y guiadas por hombres, Dios nos guía a cada uno por su espíritu santo. Es muy bueno compartir, reunirse con los hermanos, pero existen instancias mucho más sanas, como lo hacía la iglesia primitiva, en casas, bajo la supervisión del espíritu santo. Si quiere saber más de su religión, más abajo, en este blog, existen algunos pequeños estudios al respecto.

 

3.- El creyente marketero: Hoy en día podemos conseguir en las tiendas del rubro: gorras, poleras, polerones, parches para los bolsos, chapitas, adhesivos para el auto, llaveros, etc. Estos productos lucen formas de pescado con la palabra Jesús dentro, cruces, la palabra Jesús dentro del logo de Pepsi, etc.

 

 

2.- El mal pastor:

El mal pastor es el que acomoda las cosas para su propia conveniencia o la de terceros, olvidándose de su función principal: promover LA VERDAD DE DIOS. Estos generalmente estudian en alguna escuela de teología, academia teocrática, o similares, según su denominación, pero es tanto lo que leen de publicaciones, historia del cristianismo, mártires de la fe, reformas eclesiásticas, que se les olvida leer la Biblia.

Este es uno de esos casos trágicos, donde un llamado siervo de Dios, pastor de su rebaño, señala que Dios obsequió niños a un sacerdote para que este tuviese una situación íntima con ellos, por su excelente labor.

 

Otros atesoran todo tipo de bienes, como terrenos, grandes construcciones, joyas, dinero, vehículos, etc. En lugar de entregar estas dádivas a los más necesitados. Si alguien les pregunta al respecto, ellos haces oídos sordos. La fe no es un negocio, eso deberían saberlo!

 

Son este tipo de personas las que hacen que creer en Dios parezca un mal cuento, lleno de gente corrupta, fanática y mala, que hacen todas las cosas en el nombre de Dios, Jesucristo y los santos, pero que al final solo logran que más almas se pierdan sin conocer realmente al otro Dios, al real, al que no le gustan estas cosas, al que viene a ofrecer amor puro y una hermosa promesa, un mundo reinado por su Mesías, limpio de toda religión, política, y control humano conocido. Bendiciones a todos.