Estimado Apologista:

Saludos amigo!

Como bien dice usted, Dios les prometió a Abraham y a su descendencia, es decir, a todos aquellos que mediante la única fe son considerados de Cristo, la promesa de heredar la tierra. Y esto se entiende que todos los que son de Cristo, sin excepción, disfrutarán de esas bendiciones de Dios en la tierra.

Ahora bien, ¿Acaso no dice también Pablo que todos aquellos fieles del AT que murieron al igual que Abraham, se consideraron extraños y forasteros en esta tierra, pues ahora anhelaban un lugar mejor? ¿No dijeron que su ciudadanía estaba ya en los cielos, donde esta Cristo? ¿Cómo se explica esto?¿Se contradice la Biblia?

Respuesta de Apologista:

Sin duda alguna Dios le había dicho a Abraham que él y su descendencia (Cristo y su iglesia) heredarían la tierra. Esto significa que la toma de posesión de la tierra prometida, desde el río Eufrates hasta el río de Egipto, sería para Abraham, Cristo y su iglesia en un momento dado en que ambos existieran juntos. Recordemos que cuando Dios le hizo la promesa a Abraham, Jesús en la carne y su iglesia estaban aún en el futuro, y por tanto ellos aún no podían heredar la tierra con Abraham cuando el patriarca vivía. Por tanto los fieles del AT, los de la fe de Abraham, vieron la tierra de lejos, como extranjeros, y no podían aún heredarla sin la presencia de la simiente. En 1 Tesalonicenses 4:13-17, leemos algo muy interesante del porqué aún no han heredado las promesas los fieles:

“Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza. 4:14 Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él. 4:15 Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron. 4:16 Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. 4:17 Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.

Si observamos bien lo que dice Pablo a los Tesalonicenses, podremos concluir fácilmente que todos los fieles (los difuntos resucitados de todas las épocas y los que queden vivos en su venida) darán el encuentro al Señor que viene de manera simultánea, y entonces todos juntos heredaremos la tierra y el reino prometido (Mateo 25:31,34).

Por otro lado, es verdad que los fieles del AT anhelaban una ciudad mejor, ya que su ciudadanía está en los cielos y no en la tierra. Sin embargo es importante recalcar que en ningún momento se dice que los fieles subirán al cielo para entrar por la ciudad celestial. Y esto se hace claramente evidente cuando leemos lo que dice Pablo en Hebreos 11:8-10

“Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber a dónde iba. Por la fe habitó como extranjero en la tierra prometida como en tierra ajena, morando en tiendas con Isaac y Jacob, coherederos de la misma promesa; porque esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios”.

Tomemos nota que aquí se dice que Abraham ESPERABA LA CIUDAD, cuyo arquitecto y constructor es Dios. No dice que espera subir al cielo para entrar en la ciudad, o que espera partir a la ciudad celestial, sino simplemente, “esperaba la ciudad”. Esto es sintomático, puesto que nos indica que la ciudad celestial viene a la tierra. Esto se hace aún más evidente si leemos Hebreos 13:14, que dice: “Porque no tenemos aquí ciudad permanente, sino que buscamos la POR VENIR”. Así que la ciudad celestial (nuestra CIUDADanía) bajará a la tierra, y nosotros entraremos en ella en los nuevos cielos y en la nueva tierra.