Ahora recién estamos en condiciones para entrar a estudiar los llamados libros apócrifos o deuterocanónicos, como son llamados en la las biblias católicas. Y esta palabra quiere decir: “después del canon” y por lo tanto reconocidos en todo el mundo como apócrifos. A su vez ésta es una palabra griega que significa “ocultos” o “secretos” y que se adoptó por que precisamente la fecha de los mismos, su origen y la paternidad literaria de ellos era sumamente dudosa.

Tuvieron su origen entre los siglos 1 al 3 AC. La mayoría son de procedencia ignorada y fueron añadidos a la Septuaginta o traducción griega del AT ya que como vimos anteriormente, no estaban en el AT hebreo.

Estos libros fueron escritos principalmente en el período intertestamentario, es decir entre Malaquías y Mateo. Ahora es importante tener en cuenta que a este período se le llama el tiempo de “silencio de Dios” ya que cesaron las profecías, los oráculos y la revelación de Dios.
Los judíos nunca reconocieron estos libros como parte de las escrituras hebreas. Josefo los rechaza directamente y como ya dijimos Jesús nunca los citó y no aparecen en todo el NT. Tampoco fueron reconocidos por la Iglesia primitiva como de autoridad canónica.

El detalle técnico a tener en cuenta para comprender bien el porqué de su aparición. Es que cuando la biblia fue traducida al latín en el siglo II, DC el AT se tradujo no del hebreo sino de la versión Septuaginta griega. “De la Septuaginta estos libros apócrifos pasaron a la traducción latina y luego a la Vulgata latina, que llegó a ser la versión común de Europa hasta la época de la reforma.”

“Los protestantes que basaban su movimiento sobre la autoridad divina de la Palabra de Dios rechazaron enseguida estos libros apócrifos por no ser parte de aquella, tal como había hecho la iglesia primitiva y los antiguos hebreos.” (Manual de Halley).

Debemos agregar que en el siglo IV cuando San Jerónimo hizo la revisión de la versión latina, que contenía los apócrifos, tuvo sumo cuidado en indicar a través de prefacios a estos libros que no se hallaban en el canon hebreo, agregando que no debían ser usados “para establecer cualquier doctrina.”
Desgraciadamente los copistas de los manuscritos de la Vulgata latina pasaron por alto todos esos prefacios, provocando la confusión de donde estaba el canon hebreo y donde no estaba. Como consecuencia, muchos Padres de la iglesia no hicieron la distinción debida cuando en sus escritos citaban tanto de los libros canónicos como de los apócrifos indistintamente.

Por supuesto que esta confusión, como ustedes ya habrán notado, persiste hasta el día de hoy.
Así llegamos hasta el 8 de abril de 1546 hasta el famoso CONCILIO DE TRENTO en el que la Iglesia Católica Romana puso el sello de “su autoridad” en esos once libros apócrifos (o parte de ellos) y decretó ANATEMA cualquiera que no los recibiera, según la biblia Vulgata latina con los demás libros sagrados y canónicos.

Según puede verse claramente, ésta fue una determinación de la Iglesia Católica para detener el movimiento protestante.
De los libros que declaró canónicos, sólo omitió III y IV Esdras y la Oración de Manases, y que aún permanecen en las versiones católico romanas.

Daremos una breve síntesis de estos libros según el Manual de Halley:
III ESDRAS
Muchas biblias católicas llaman al libro de Nehemías: II Esdras. III Esdras es una recopilación de pasajes de Esdras, II Crónicas y Nehemías y de leyendas acerca de Zorobabel.

IV ESDRAS
Pretende contener visiones dadas a Esdras referentes al gobierno divino del mundo, una nueva era venidera y la restauración de ciertas escrituras perdidas.

TOBIAS
Una novela completamente desprovista de valor histórico y llena de prácticas supersticiosas, acerca de un joven israelita, cautivo en Nínive que fue guiado por un ángel a casarse con una “virgen viuda” cuyos siete esposos habían sido muertos por un demonio.

JUDITH
Otra novela de una judía rica, viuda y hermosa que en los días de la invasión babilónica llegó a la tienda del general babilónico y simulando enamorarse de él, le cortó la cabeza y de esta manera salvó la ciudad en donde habitaba.

ESTER 10:4-13; CAPS 11-16
Pasajes acuñados a la versión Septuaginta del libro de Ester, principalmente para mostrar la mano de Dios en el relato. Estos fragmentos fueron recogidos y agrupados por San Jerónimo.

SABIDURIA
Muy similar a ciertas partes de Job, Proverbios y Eclesiastés. Una especie de fusión del pensamiento hebreo y de la filosofía griega. Escrito por un judío de Alejandría que se hace pasar por Salomón.

ECLESIASTICO
También llamado “Sabiduría de Jesús, hijo de Sirac.” Se parece al libro de Proverbios. Escrito por un filosofo judío que había viajado mucho. Da reglas de conducta para todos los detalles de la vida cívica, religiosa y doméstica. Alaba a una larga lista de héroes del AT.

BARUC
Este libro pretende ser escrito por Baruc, el escriba de Jeremías a quien representa como pasando los últimos años de su vida en Babilonia. Se dirige a los exiliados. Su contenido es principalmente parafraseado de Jeremías, Daniel y otros profetas más una vehemente denuncia de la idolatría.

CANTO DE LOS TRES JOVENES (Daniel 3:24-90)
Un añadido apócrifo al libro de Daniel que pretende ser la oración de los tres amigos de Daniel en el horno de fuego y su canto triunfal de ser librados.

HISTORIA DE SUSANA (Daniel 13)
Otro añadido al libro de Daniel. Relata como la esposa piadosa de un judío rico en Babilonia, falsamente acusada de adulterio, fue liberada mediante la sabiduría de Daniel.

BEL Y EL DRAGON (Daniel 14)
Otro añadido apócrifo al libro de Daniel. Dos historias en las cuales Daniel demuestra que los ídolos Bel y El Dragón no son dioses. Una se basa en el relato del foso de los leones.

ORACION DE MANASES
Pretende ser la oración de Manases, Rey de Judá, cuando estuvo cautivo en Babilonia (II Cr. 33:12,13). De un autor desconocido, probablemente del primer siglo AC.

I MACABEOS
Otra historia de gran valor sobre el período Macabeo, que cuenta eventos de la heroica lucha de los judíos para su independencia, 175-135 AC. Escrito alrededor del 100 AC por un judío de Palestina.

II MACABEOS
Este es también un relato de la lucha de los Macabeos pero se limita al período 175-161 AC. Profesa ser una abreviación de una obra escrita por un tal Jasón de Cirene, de quien nada sabemos. Complementa a I Macabeos pero es inferior a él.

OTROS ESCRITOS
Ademas de los libros apócrifos mencionados, hubo otros escritos del período entre el siglo 2 AC y el 1 DC. Generalmente son de estilo apocalíptico y en el que su escritor “toma el nombre de algún héroe muerto mucho antes, y relata la historia como si fuese profecía.”
Se componen de una trama de visiones que profesan derivar de personas de las escrituras más antiguas, llegando a relatos por lo demás fantasiosos. Hablan mucho del Mesías venidero. El padecimiento vivido en el período Macabeo acrecentaba la expectativa judía de su venida. Su base estaba dada en parte por tradiciones inciertas y por detalles imaginarios.

Estos son algunos de ellos:
LOS LIBROS DE ENOC
Un grupo de fragmentos de varios autores desconocidos, escritos en los siglos 1 y 2 AC que contienen revelaciones que se dicen haber sido dadas a Enoc y a Noé. Tratan del Mesías venidero y del Día del Juicio.

LA ASUNCION DE MOISES
Escrito por un fariseo cerca del tiempo del nacimiento de Cristo. Contiene profecías que se atribuyen a Moisés y que confió a Josué cuando estaba próximo a morir.

LA ASCENCION DE ISAIAS
Un relato legendario del martirio de Isaías y algunas de sus supuestas visiones. Se cree que haya sido escrito en Roma por un judío cristiano, durante la persecución de Nerón a los judíos.

LIBRO DE JUBILEOS
Un comentario sobre el Génesis escrito probablemente en el período Macabeo o poco después. El nombre proviene de su sistema de calcular los tiempos que se basa en los períodos de 50 años de los jubileos.

SALMOS DE SALOMON
Un grupo de cánticos acerca del Mesías venidero, escritos por un fariseo desconocido, probablemente poco después de la época Macabea.

TESTAMENTO DE LOS 12 PATRIARCAS
Un producto del siglo 2 AC que pretende dar las instrucciones de los 12 hijos de Jacob a sus hijos al morir. Cada uno relata la historia y las lecciones de su propia vida.

LOS ORACULOS SIBILINOS
Escritos en la época Macabea con añadidos posteriores en imitación del estilo de los oráculos griegos y romanos. Trata de la caída de los imperios opresores y del amanecer de la era mesiánica.

Aquí terminamos con la breve consideración de los libros apócrifos, sin olvidarnos que la biblia menciona otros libros que nunca llegaron a nuestras manos. Esos libros son:
El libro de las guerras del Señor. Nu. 21:14.
El libro de Jaser. Jos. 10.13.
El libro de Natán el profeta. I Cr. 29:29.
El libro de Gad el vidente. I Cr. 29:29.
La profecía de Abías Silonita. II Cr. 9:29.
Las visiones de Iddo el vidente. II Cr. 9:29.

Cuando leemos expresiones como “ahora el resto de los hechos de Salomón, primeros y posteriores, ¿no están escritos en el libro de Natán el profeta, y el de la profecía de Abías silonita y en las visiones de Iddo el vidente?” (II Cr. 9:29) recibimos una sencilla declaración registrada por el Espíritu Santo de que además de un relato inspirado que nos muestran estas grandes verdades, había otros relatos más completos de los grandes hechos de Salomón, pero las mismas palabras empleadas quieren darnos a entender que el relato que contiene la biblia es todo lo que Dios mismo considera necesario conservar para nuestra instrucción.

Fuente: Estudios Bíblicos Cristianos