Amigos, hermanos y visitas todos. Siento mucho mi ausencia por este blog, y espero seguir subiendo de ahora en adelante más entradas para debate y crecimiento en la fe.

Con gusto he leído cada uno de los comentarios que han subido, retractores, simpatizantes, neutrales, todos ayudan a crecer, a quitarse la venda de los ojos y ver más allá de lo que nos han enseñado, con el siempre clásico “porque sí y no puedes ponerlo en duda”.

Este tiempo he observado mucho a quienes me rodean, cristianos y no tanto, como también ateos e indiferentes, sus comportamientos con el entorno y sus conversaciones teológicas, y me he llevado una muy mala impresión en ciertos comentarios agrios y carentes de cristianismo, pero muy cargados de religiosidad, que realmente me han puesto los pelos de punta.

Me he percatado de que hay muchas personas que siguen poniendo paradigmas por sobre la fe, y lo peor es que hacen entender esto como ley cristiana, pues ellos son cristianos. He escuchado cosas como que el cáncer se manifiesta en las personas por falta de perdón, o cristianos, no católicos, que continúan comiendo solo pescado en semana santa. Son muchos los puntos en los que cristianos, por falta de conocimiento y puro amor a los paradigmas impuestos por sus familiares y/o maestros, disparan al público con una convicción que llega a dar escalofríos. El punto en cuestión es que no todos los receptores son personas ignorantes, y son ese tipo de comentarios los que alejan a las personas de la fe, creyendo que Dios está loco por enseñar esas cosas, que la Bíblia es un libro sin sentido, cuando en verdad somos nosotros los que enseñamos disparates sin hacernos realmente responsables del conocimiento que transmitimos.

Ser un mal cristiano es, sin lugar a dudas, ponerse el velo en los ojos y no poner en duda las cosas que nos enseñan, pues las religiones todas están cargadas de conocimiento popular, mucha mitología, la cual choca con las personas pensantes, y esas cosas hacen que la gente se aleje de la posibilidad de ver a Dios por sobre las instituciones humanas.

Ser mal cristiano también es no predicar con el ejemplo, y todo esto también pasa con quienes son activos en la iglesia y que sus espíritus arden, pues estas cosas generalmente las aprenden en la misma iglesia. Ser mal cristiano es enfriarse y vivir una vida de lujuria, pues es nuestro deber mantenernos firmes, en este camino difícil y angosto llamado fe.

Ser mal cristiano, por último, es juzgar a las personas, por su condición pecaminosa, siendo que esas personas no son cristianas. ¿Qué debe opinar un cristiano sobre el matrimonio homosexual, el uso de anticonceptivos, píldoras del día después, divorcios y todas las leyes que se dan en un gobierno laico?

Espero continuar conversando con ustedes, y le doy un especial saludo a mi hermano espiritual Daniel Úbeda-Portugués Ortega, quien me regaló hermosas palabras de aliento cuando las necesitaba. Dios te bendiga Daniel.