1.- Creo en el Dios de Israel, יהוה, Dios único, vivo, eterno y todo poderoso. Creo que su nombre fue escondido por los antiguos eruditos, intentando alejarlo de las doctrinas demoniacas presentes. Con este acto casi ninguno de nosotros conoce el real nombre de nuestro padre, y se han generado varias formas alternativas para el nombre, como Yavé y Jehová, las cuales muchos hasta hoy en día luchan por defender como los nombres originales. Creo que Yahweh es la forma más aceptable hasta ahora para el nombre de Dios, según muchos estudios de hermanos que han luchado por sacar a la luz esta verdad oculta.

2.- Creo en su hijo, Yeshúa, nuestro salvador y Mesías, quien vino a este mundo, predicó el evangelio del Reino de Dios, murió por nuestros pecados, resucitó al tercer día y regresó al cielo, cumpliendo con todas las profecías que de él hablan, y espero su advenimiento como rey de todos quienes en él creemos.

3.- Creo en el Ruaj Hakodesh, espíritu santo del Dios eterno, que hoy está entre nosotros, consolándonos y permitiendo la correcta comunión con nuestro señor hasta su regreso. Estos tres primeros puntos claramente demuestran que rechazo la pagana doctrina de la trinidad, para mí hay un solo Dios, un solo señor y un espíritu santo. Como cristiano debo guardar la máxima del pueblo al que he sido injertado: Escucha Israel, el señor tu Dios, el señor UNO ES. El pueblo hebreo esperó y aún espera ciegamente, un Mesías HIJO DE DAVID, NO UN SEGUNDO DIOS. Creo que Yeshúa comparte hoy con nuestro Dios su divinidad, pero considero que el termino es pobre y su empleo no es el correcto hasta hoy, porque en esencia son lo mismo y uno mismo, como Yeshúa mismo lo dijo en reiteradas ocasiones, pero solo el padre es Dios, como título, soberanía absoluta. Ante esto, todo otro argumento es inválido y no se sostiene en lo absoluto. Sostengo esta fe en la similitud que tiene este tipo de escalafón con lo que sucedió entre José y el Faraón, cuando este fue capaz de revelar sus sueños, él le dijo a José que le daba tanto poder como el que él tenía, sobre toda la tierra de Egipto, pero que solo el Faraón era mayor que él. Yeshúa es tan y como nuestro padre, pero solo nuestro padre es Dios.

4.- Creo en la Biblia como la palabra de Dios, por lo cual estudio fervorosamente sus orígenes, para eliminar todos los errores que los líderes religiosos y gobernadores, con el pasar de los siglos, han incrustado en sus versiones, con el fin de reforzar sus credos, causando confusión y separación.

5.- Como seguidor de la palabra de Dios exclusivamente, rechazo toda doctrina humana, dogma, tradición, paradigma o cultura religiosa que se oponga a lo que la Biblia enseña y tomo como misión personal, escudriñar y denunciar publicamente cada una de estas creencias, defendiendo la primera palabra de nuestro señor y nuestros profetas por sobre la voluntad humana.

6.- Creo que todo quien haya aceptado al Mesías en su corazón como señor y salvador es mi hermano espiritual, no hago distinción alguna sobre denominaciones cristianas, esas separaciones son un manjar en la boca de Satanás.

7.- No cierro mis ojos ante realidades científicas por defender una postura religiosa, creo que la ciencia no es más que un estudio de la obra de mi Dios, y que toda otra argumentación solo confunde y divide, tanto a creyentes como a no creyentes.

8.- Creo en el libre albedrío de todas las personas. Dios es nuestro juez, nosotros no debemos juzgar a nadie por sus actos ni rechazar a quienes pecan. Debemos amar al pecador, y aborrecer al pecado. Mi señor vino a buscar a quienes se habían perdido, y yo debo imitarlo, si me manifiesto en contra de las personas que no han recibido a nuestro señor Yeshúa y los juzgo como si asumieran en su corazón que están pecando, lo único que conseguiré será rechazo y división.

9.- Creo en congregación antigua, donde los hermanos se reunían en casas o rentaban lugares para sus reuniones, discutiendo fervorosamente las escrituras bajo la tutela del espíritu santo, por lo cual rechazo en enriquecimiento de las agrupaciones religiosas, la compra desmesurada de terrenos, la exigencia del diezmo afines. La iglesia primitiva se sostenía entre los hermanos y las ofrendas se realizaban para ayudar a los hermanos más necesitados. Los líderes espirituales deben trabajar para vivir, mas si su ministerio es de misión, deben ser sostenidos por la iglesia, proveyendo a ellos techo y alimento. Ningún líder espiritual debería enriquecerse a costa de su congregación y ninguna religión debería atesorar nada, ese esfuerzo debería ir a quienes lo necesitan.

10.- Creo en el perdón de los pecados y en que esta vida es un largo perfeccionamiento a ser dignos del Reino de Dios, donde seremos adoctrinados por 1000 años por nuestro Rey, Yeshúa. Cualquier otra creencia, como ir al cielo, reencarnar, vagar espiritualmente por el purgatorio o similar, es doctrina falsa. Las buenas nuevas de mi señor fueron solamente “El Reino de Dios”, los milagros para saborear su majestuosidad, y las parábolas para aprender a ser dignos de ese Reino, donde no habrá enfermedad, no habra maldad, no habrá dolor ni muerte, donde los gobiernos humanos desaparecerán y al fin podremos vivir en paz.